Sábanas de silencio acompañan a noches en vela.
Libretas desgastadas y ojeras de café.
La luna mi única compañera y no sé cuántas noches nos quedan.
Pensar es clavarnos cuchillos afilados a nosotros mismos, e imaginar es ver espejismos de ilusiones donde sólo hay rutina. ¿Y si esos espejismos están llenos de cuchillos? Tal vez intentan advertirnos de que la caída será grande, de que cuanto más nos aferremos a historias inventadas en noches de luna llena más nos dolerá el golpe.
Nos recompondremos. Dicen que más vale prevenir que curar, pero una vez curadas las heridas, quedarán cicatrices de recuerdos que acabarán dejando de doler (puede que no hoy, ni quiera mañana) y se convertirán en un leve cosquilleo, o tal vez, una caricia.
Un mar de palabras.
lunes, 16 de junio de 2014
viernes, 30 de mayo de 2014
Esperanza, o colores claros.
Cierra los ojos.
El sonido del piano inunda cada rincón de tus pensamientos.
No abras los ojos.
Piensa en ese lugar, esa persona, ese momento. Piensa en la felicidad, en las sonrisas, en los abrazos.
Entre cada torbellino de carcajadas se asoma tal vez un pequeño sollozo, acallado por tu voz.Voz que me ha dado esperanzas en los momentos más turbios, que me ha dado paz, que me ha hecho ver que la vida es una mezcla de azul, blanco, rojo, y algo de verde.
El sonido de tu risa se complementa demasiado bien con las teclas del piano.
Respira. El pecho y el corazón se ensanchan, como si se alegraran de saber que mis pensamientos han vuelto a verte.
Todo parecía negro -puede que no sea blanco aún- pero le has dado luz a mi interior oscuro, y ahora sólo tengo algunas nubes que no me dejan ver con claridad. Pero quédate, tenemos que llegar al blanco.
Colores. Todo se basa en los colores.
lunes, 19 de mayo de 2014
Pensamientos rumbo a la oscuridad.
Es como estar atrapada en un laberinto sin salida. Vueltas, vueltas y más vueltas.
Marean, pero son vueltas estáticas.
Hacia ningún lugar. Sin avance.
Todo da vueltas, las palabras y las ideas se enredan, oscureciendo cada vez más la escena.
Y yo sigo aquí, paralizada, dejando que toda esta oscuridad me consuma.
Esa oscuridad que se cuela por cualquier grieta y se va apoderando de cada rincón de mi ser. Oscuridad que invade y no soy capaz de desahuciar.
Me dejé vencer, me dejé invadir.
Y ahora no sé salir.
Marean, pero son vueltas estáticas.
Hacia ningún lugar. Sin avance.
Todo da vueltas, las palabras y las ideas se enredan, oscureciendo cada vez más la escena.
Y yo sigo aquí, paralizada, dejando que toda esta oscuridad me consuma.
Esa oscuridad que se cuela por cualquier grieta y se va apoderando de cada rincón de mi ser. Oscuridad que invade y no soy capaz de desahuciar.
Me dejé vencer, me dejé invadir.
Y ahora no sé salir.
viernes, 2 de mayo de 2014
Escribir para permanecer.
Un día más frente a un papel blanco, una historia abierta, sin principio ni final.
Abrir el baúl de los pensamientos, y que las palabras comiencen a inundar su cabeza. Palabras que para cada persona son un mundo con distinto color.
Miles de frases, versos, historias, comienzos, moralejas recorren su imaginación sin orden ni descanso, y se obliga a cerrar los ojos, darle forma y comenzar a escribir, a plasmarlo todo en el papel, aunque "todo" se queda corto, pues nadie podrá percibir las historias como lo hace ella. Nadie sabrá lo que sentía en ese momento, ni el significado verdadero de sus palabras.
Pero al menos, sabe que mientras dibuje esos pequeños garabatos (comúnmente llamados "letras"), permanecerá en la memoria de cada persona que con sus historias derramó una lagrima, gritó o se desgarró por dentro con un final inesperado.
Y mientras permanezca en la memoria, permanecerá latiendo.
Abrir el baúl de los pensamientos, y que las palabras comiencen a inundar su cabeza. Palabras que para cada persona son un mundo con distinto color.
Miles de frases, versos, historias, comienzos, moralejas recorren su imaginación sin orden ni descanso, y se obliga a cerrar los ojos, darle forma y comenzar a escribir, a plasmarlo todo en el papel, aunque "todo" se queda corto, pues nadie podrá percibir las historias como lo hace ella. Nadie sabrá lo que sentía en ese momento, ni el significado verdadero de sus palabras.
Pero al menos, sabe que mientras dibuje esos pequeños garabatos (comúnmente llamados "letras"), permanecerá en la memoria de cada persona que con sus historias derramó una lagrima, gritó o se desgarró por dentro con un final inesperado.
Y mientras permanezca en la memoria, permanecerá latiendo.
Sosiego.
Una acogedora habitación de tonos pastel y pastas de té
esperándote en una pequeña mesa redonda con un tapete florecido, a juego con la
sensación primaveral de la pequeña habitación. Dos solitarias sillas esperando
inquilinos, tal vez tú y yo.
En un rincón se descubre un antiguo vinilo con una leve capa
de polvo, en la que suena nuestra melodía. El aroma del té inunda la estancia, y
todo parece evocar el sencillo aroma de la felicidad.
Las paredes están repletas de recuerdos, de fotografías en
blanco y negro que esconden sentimientos, emociones, ilusiones -tal vez ya cumplidas-
y transparentan el alma de esas personas, que una vez pasaron sus mejores
momentos en esta habitación que ahora es mi refugio. Puede que todo sea
producto del agrietado cartón de las fotografías, o de la falta de color, que
hace que todo parezca más bonito.
El sol entra a borbotones por las anticuadas ventanas de
madera, reflejándose en la tapa del piano que descansa a un lado de la puerta.
Me acerqué, quité el polvo que lo cubría, y mis dedos empezaron a deslizarse
por sus teclas con una suavidad inusitada. Tranquilidad.
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