Un día más frente a un papel blanco, una historia abierta, sin principio ni final.
Abrir el baúl de los pensamientos, y que las palabras comiencen a inundar su cabeza. Palabras que para cada persona son un mundo con distinto color.
Miles de frases, versos, historias, comienzos, moralejas recorren su imaginación sin orden ni descanso, y se obliga a cerrar los ojos, darle forma y comenzar a escribir, a plasmarlo todo en el papel, aunque "todo" se queda corto, pues nadie podrá percibir las historias como lo hace ella. Nadie sabrá lo que sentía en ese momento, ni el significado verdadero de sus palabras.
Pero al menos, sabe que mientras dibuje esos pequeños garabatos (comúnmente llamados "letras"), permanecerá en la memoria de cada persona que con sus historias derramó una lagrima, gritó o se desgarró por dentro con un final inesperado.
Y mientras permanezca en la memoria, permanecerá latiendo.
Oh
ResponderEliminarDios
mío.